No tendrás nada y serás feliz
Pocas personas encarnan tanto el sueño de un nuevo orden mundial tecnocrático y dirigido desde el centro como Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial (WEF) de Davos.
Para Schwab y Thierry Malleret, la pandemia de Covid-19 fue el detonante de una reordenación del mundo, un reinicio. The Great Reset. Y él lo admite con bastante franqueza. Pero ¿qué significa el Great Reset?
Según las audaces afirmaciones de Schwab, una alianza poco santa de gobiernos, grupos de medios y gigantes tecnológicos debe crear, dentro de esta "reordenación", una economía del valor para los grupos de interés (stakeholder value) que pretende ser diametralmente distinta de la economía del valor para el accionista (shareholder value).
El año pasado, el señor Schwab encargó algunos vídeos promocionales sobre el tema. El más conocido promocionaba la visión del señor Schwab y de sus amigos de la política y la empresa con el eslogan "No tendrás nada y serás feliz". Todo fue un malentendido, quitó hierro el Foro Económico Mundial (WEF). ¿O tienen razón, después de todo, los teóricos de la conspiración que creen en una conspiración del Great Reset?
Términos que a Schwab le gusta difundir, como el propio "The Great Reset" (también título de su libro), el Big Reset o el capitalismo de los grupos de interés, hacen poco por convencer al escéptico de que no se está tramando nada: un vuelco que probablemente tendrá consecuencias graves para el ciudadano de a pie y para toda la población mundial.
Expropiación y devaluación
La prohibición de ciertos pensamientos y la pérdida de libertades civiles son otros síntomas de esta inquietante evolución. ¿Vamos camino de un nuevo sistema feudal? ¿Nos dirigimos a perder por completo el control sobre nuestra propia vida? ¿Y cuándo llegará por fin el Great Reset?
Este miedo a alguna forma de expropiación o devaluación progresiva del patrimonio privado, por irracional y conspiranoico que suene, explica el gran interés por invertir en reservas de valor duraderas como el oro y la plata. El oro sigue muy demandado, y a quien siga la evolución de la inflación no debería sorprenderle. Esta tendencia tiene poco que ver con mitos o teorías conspirativas.
Hablando de valor duradero: para muchos, otra señal de que ya está en marcha, entre bastidores, un trasvase de riqueza de los ciudadanos a las grandes corporaciones, como el que describe Schwab, es lo que ocurre en el mercado inmobiliario. En EE. UU., BlackRock, Blackstone y similares llevan tiempo comprando viviendas unifamiliares a gran escala (la inversión favorita de la clase media). En algunos casos, estos gigantes ofrecen entre un 20 y un 40 % más que otros compradores y expulsan del mercado a los compradores normales. Estos se quedan cada vez más sin patrimonio y pagan la rentabilidad de los fondos de inversión con alquileres inflados. No tendrás nada y serás feliz.
Quedan el oro y, en general, los metales preciosos como clase de activo de valor duradero.
Por supuesto, también aquí existe una preocupación generalizada de que los gobiernos puedan restringir aún más la compra de oro o incluso prohibirla del todo (ya ha ocurrido antes).
¿Qué tiene que ver todo esto con una LLC sin impuestos?
Los metales preciosos tienen la ventaja de que puedes meterlos en una caja fuerte o guardarlos de forma segura de otra manera.
Pero ¿qué pasa con otros activos, como títulos, valores, inmuebles, contratos, efectivo y patentes?
Estos están a nombre de una persona física o de una persona jurídica.
Y quien quiera protegerse a sí mismo y a su patrimonio de la exmujer resentida, de autoridades arbitrarias o de las huestes del señor Schwab no debería tener los activos a su nombre, sino a nombre de una sociedad.
Lo primero que viene a la mente es la fundación, aunque no hay que subestimar sus costes ni su rigidez.
En general, las sociedades en Europa no sirven para la protección patrimonial por sus obligaciones de transparencia y publicidad: el "empresario transparente" es cada vez más una realidad.
La LLC es otra historia: ofrece un alto grado de confidencialidad y anonimato.
Y esas no son, ni de lejos, todas las ventajas de la LLC estadounidense a la hora de proteger tu patrimonio.
Ventajas de la LLC para la protección patrimonial
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Los datos de los propietarios no se comunican al registro mercantil. Tu nombre no aparece en ninguna parte.
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Los datos de los propietarios no se publican en el registro mercantil.
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La LLC no tiene que depositar ni publicar balance.
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En EE. UU. no existe un registro de transparencia público.
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EE. UU. no participa en el intercambio de información CRS de la OCDE.
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En bastantes estados, la protección patrimonial está recogida y reforzada en el derecho de sociedades.
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En Wyoming, la LLC puede constituir y administrar trusts (el equivalente estadounidense de la fundación) sin licencia ni autorización aparte, y con confidencialidad. Así puedes crear y gestionar tu propia "fundación estadounidense" sin recurrir a un consejo de fundación o a un trustee externo.
Por qué EE. UU. es un refugio seguro para ti
Una cosa está clara: las élites globales (piensa en Bill Gates) están tan presentes en EE. UU. como en Europa y en el resto del mundo. Pero frente a Europa, EE. UU., y con él la LLC, tiene una serie de ventajas especialmente interesantes cuando se trata de proteger el patrimonio:
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El "empresario transparente" es mucho menos una realidad en EE. UU. que en Europa. Como decíamos, en obligaciones de transparencia y publicidad, EE. UU. va al menos 50 años por detrás de Europa.
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Como extranjero que no tributa en EE. UU., no tienes ningún interés para las autoridades estadounidenses.
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EE. UU. está políticamente muy fragmentado. Los estados, Delaware y los demás, tienen muchísimos derechos. 50 estados, 50 opiniones. Esto impide que el gobierno federal se extralimite.
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El Tribunal Supremo de EE. UU. es muy conservador. Tumba con regularidad medidas del gobierno federal.
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La propiedad tiene en EE. UU. un peso completamente distinto que en partes de Europa, donde muchos sueñan con el comunismo. En EE. UU., la propiedad es expresión de libertad e iniciativa personal y goza de una protección especial en la Constitución. Eso convierte a EE. UU. en un buen país para ti si quieres proteger tu patrimonio.
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Como persona jurídica, tu LLC es en la práctica un "ciudadano estadounidense" y recibe en derecho exactamente el mismo trato que cualquier otra empresa estadounidense.

